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domingo, 22 de junio de 2008

Música - Musique - Musik - Музыка - 音 乐


Todo comenzó con ese golpe, esa vibración, esa nota.
Y así veía el mundo;
sonidos. Cada superficie, cada textura, todas diferentes, todas únicas.
Y siguió golpeando.

Y salió a caminar.









Todo comenzó con ese golpe, esa vibración, esa nota.
Y así veía el mundo; sonidos. Tonos, colores todos provenientes del mismo lugar,
todos derivantes de la misma base.
Y siguió golpeando.
Y salió a caminar.









Todo comenzó con ese golpe, esa vibración, esa nota.
Y así veía el mundo; sonidos.
Millones de
opciones, un arcoiris de variaciones y la misma cantidad de formas para conseguirlas.
Y siguió golpeando.

Y salió a caminar.






Todo comenzó. No hubo golpes. Un sentimiento, luego vibración, luego nota.
Y así veía el mundo; sentimientos. Cada uno ligado a un momento,
cada momento ligado a una nota.
Y siguió vibrando.

Y salió a caminar.





Y en el camino se encontraron.
Cada uno con su sonido.
Cada uno disfrutando el sonido del otro.
Y se unieron en canción.
Y siguieron caminando.







martes, 3 de junio de 2008


Capítulo II

No conocemos porque no queremos conocer.
Aldous L. Huxley


. . . y en ese dia encontré al hombre en la montaña.


Oros - Habla, extraño, que tu silencio perturba hasta al viento que nos roza. Tan inmóvil como el monte mismo que hubo de ser escenario de nuestro encuentro, inanimado como la roca que reposa al borde del camino. . . mas no muerto, tu mente parece transportarte a cúspides divinas y tus ojos insondables relatan una historia que me es ajena. Habla ahora, y descarga en mi tu pena.

Ego - Habla de penas, habla de cimas, de historias y de cosas ajenas cuando es lo que no conoce, todo lo que ignora, lo que apreciar debiera. Busca ignorancia, pues el conocimiento tortura, persigue y lacera.

Oros - ¿Huyes al conocimiento? Huye a la vida entonces, pues el conocimiento es su significado.
Huye al aire, al agua y a todo alimento; cava una tumba y declárate muerto.

Ego - Palabras vanas manchan vuestros labios, solo el que ignora el verdadero saber lo aprecia y apreciar lo desconocido es la mas fútil empresa. Si padecieras el suplicio que el conocimiento conlleva separarías tu mente del mundo y mi mañana sería serena.

Oros - Parto entonces, si es que perturbo tu mañana con ignorancia, pero ningún hombre conoce lo que no debiera, o compartes mi ignorancia o más que un hombre te sueñas.


. . . continué mi marcha por el monte. Leguas de caminata después, el grito del hombre perturbó mi alma entera.






¿Continuará?

lunes, 2 de junio de 2008


La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando.
Pablo Picasso

Capitulo I

. . .y trabajando estaba ese día cuando la inspiración por fin me cruzó mi camino:

Ego - ¿Dónde, oh fuente de sabiduría, gloria máxima, luz divina, has pasado estos días, estas horas, estos años. . . estos años que he estado esperando tu arribo?


I - ¿Cuestionas a la luz? ¿Exiges saber su procedecia? ¿Osas desafiarla con preguntas en lugar de regocijarte en su magnificencia? Vete ya, pues mi presencia insultas con tu insolente mirada.


Ego - Ruego vuestro perdón divina fuente, nombra el risco mas impío y haré de él mi lecho eterno, una palabra tuya y esta insignificante vida que solo ha existido para contemplarte se extinguirá en un instante.


I - Las lenguas de los hombres exudan lisonja y por éste, defecto de tu casta, no serás castigado. Escucha ahora, las palabras que he de pronunciar.

Dolorido, desconcertado y desnudo habría de despertar


minutos



horas


años


VIDAS
después.



Pero despierto como nunca.

continuará. . .

viernes, 30 de mayo de 2008

Los cuatro hablantes

-Ayúdenme -dijo el primer hablante- tengo hambre y frío y no sé dónde me encuentro.
El segundo hablante pudo oírlo pero le era imposible responder.
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-Alguien que me ayude -repitió el primer hablante, incapaz de distinguir siquiera una silueta en la habitación.
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El segundo hablante lo oyó nuevamente y lágrimas corrieron por su rostro al percatarse de que, sin importar las veces que intentara, no podía emitir sonido.
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El tercer hablante, quien era testigo de la situación entera, si bien no podía oír las suplicas del primero, notó la desesperación en su rostro e intentó articular una respuesta, solo logrando emitir una serie de sonidos ininteligibles.
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Entonces el cuarto hombre en la habitación, habiendo oído los gritos del primero y visto la mirada de desesperación del segundo, habló:
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-Soy yo el que los ha traído a este cuarto, dos de ustedes saben como luzco, dos han oído mi voz pero solo uno podrá contar su historia. . . .
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. . . .si es que algún día logran salir.
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El cuarto hablante cerró la puerta de la habitación y un grito de desesperación se oyó en la noche.
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domingo, 6 de abril de 2008

. . .. . . . .. .113


El 22 de Enero Heraldo rompió el sobre que había encontrado en su almohada y leyó las palabras que se encontraban en el medio de una hoja que, sin ellas, hubiera sido completamente blanca:
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. . .3 horas 22 minutos 45 segundos


Esa noche Heraldo despertó sobresaltado, acosado por un terror inexplicable que había nacido en lo mas profundo de su alma y que lo había arrancando de las profundidades del sueño. No creo que deba decirles, en este punto del relato, a qué hora despertó.
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El 23 de Enero Heraldo entró a su habitación para encontrar un nuevo sobre ubicado exactamente en el medio de su almohada. Tomó el sobre y, sin abrirlo lo comparó al anterior. Eran idénticos. Finalmente, luego de horas de reflexión, tomó coraje y abrió el sobre. Sobre la superficie de la hoja en su interior podía leerse:
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. . .4 horas 14 minutos 6 segundos


A las cuatro y cuarto de la madrugada del día siguiente los vecinos de Heraldo fueron despertados súbitamente por un grito de frustración proveniente de la casa lindante.
¿Cómo podía alguien entrar a su casa, a su habitación y colocar ese sobre vaticinante sobre su almohada sin que él lo advirtiera? ¿Qué clase de poder poseía ese trozo de papel? ¿Por qué razón alguien lo atormentaría de ese modo? Meditó sobre éstas cuestiones hasta que el brillo del alba lo obligó a abandonar la cama.
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Pasaron primero días, luego semanas, eventualmente meses; Los sobres seguían llegando y Heraldo continuó cumpliendo su caprichoso itinerario. A veces despertaba a mitad de la noche, en otras ocasiones no lo hacía hasta bien entrada la tarde.
Los sobres místicos se convirtieron, con el tiempo, en una rutina mas de su aburrida vida.
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El 29 de Septiembre Heraldo entró a su habitación para encontrar, como era costumbre, un sobre esperándolo sobre su almohada. Comenzó a abrirlo con tranquilidad mientras miraba por la ventana intentando adivinar el pronóstico del clima.
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Heraldo abrió el sobre. Una hoja en blanco.
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Volteó el papel varias veces antes de convencerse que no tenía marca alguna. ¿Qué significaba esto? Miró la hoja durante minutos sin fin. Se horrorizó ante la posibilidad de perder la certeza, el conocimiento inequívoco, el mensaje divino el cual no había sabido apreciar durante todo ese tiempo.
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Finalmente, durante horas de duda y postergación, Heraldo se acostó en su cama. Reposó su cabeza en esa almohada y cerró sus ojos.
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En el diario del 30 de Septiembre se leía el nombre de Heraldo Salinas. Se le agradecía por las alegrías brindadas a amigos y familiares y se indicaba el lugar en el cual se habría de llevar a cabo su velorio el primero de Octubre a las 14:00 horas.
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sábado, 29 de marzo de 2008

I just Called
One is moping around with a Low-Level depression and a splitting headache when you get a call.

Someone saying:


"Want to get you into my life"


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lunes, 24 de marzo de 2008

Lunes 6 AM

Todo comenzó esa mañana, se bañó, se vistió, y salió por la puerta principal. El cielo estaba algo nublado, parecía que podía llover en cualquier instante. Se apresuró abriéndose paso entre la poblada avenida que llevaba a la oficina. Las nubes comenzaban a oscurecerse y el ruido del tránsito se hacía cada vez más insoportable.

Todo comenzó esa mañana, despertó con esa sensación incierta de haber soñado. El cielo estaba algo nublado pero parecía que podía despejarse en cualquier instante. Caminó sin prisa por una calle desierta sin preocuparse por su rumbo. Las nubes comenzaban a disiparse y el silencio de la mañana era relajante.

Las primeras gotas empezaron a caer arruinando el peinado que tan meticulosamente había construido. Meditó, mientras esperaba el cambio de la luz del semáforo, sobre las posibles repercusiones de llegar tarde al trabajo. Cada exasperante segundo se apilaba sobre el anterior y, antes de que se diera cuenta, se encontraba en mitad de la avenida observando el tráfico mientras se acercaba.

Una suave brisa comenzó a soplar moviendo su cabello despeinado. Pensó en como ése era el primer día en mucho tiempo en que no estaba preocupado por el trabajo. El tiempo parecía volar y, ya nada parecía tan importante como había parecido antes. Estaba en paz.
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lunes, 10 de marzo de 2008

Interlocutor #1

¿Que pasa cuando siente esa presión en el pecho?

Eso que no lo deja respirar

Toma un respiro profundo, larga el aire....nada el sentimiento no se va

¿Y si lo agarra por sorpresa? ¿Si de repente se encuentra a si mismo buscando palabras para describir esa sensación?

¿Si siente como si nada fuera importante?

Mira al vacío, siente como si nada estuviera bien

¿Puede resolver un problema que no entiende?

Pero tiene que entenderlo, ¿Cómo que "No sabe"?

Por favor, no sea ridículo, tiene que saberlo


¿Y si siente que ES ridículo? Todo él, ridículo

¿Sin sentido?, ¿sin propósito?, ¿sin utilidad?, ¿sin razón?

¿Entonces qué?

Entonces nada, siga

¿Haciendo qué?

Pues viviendo hombre, viviendo

Viviendo... ¿Así?

¿Pero es que es tan malo?

Solo por momentos... por momentos

Y bueno, ahí tiene, por momentos no está tan mal

¿Y si uno vive mas cuando no puede respirar?

¿Entonces de que se queja?





De no saber




lunes, 3 de marzo de 2008

El Hombre que sabía.


Había un hombre que sabía.

Sabía hasta tal punto que todos los otros hombres se reunían alrededor de él para admirarlo.

Era un hombre ordinario a la vista, pero este hombre sabía.

No sabía bien qué, o cómo, pero sabía y eso era sabido por la gente.

Todos los días llegaban nuevos viajantes de lugares remotos para hablar con el hombre que sabía.

Llegaban, entraban a su tienda, el hombre susurraba unas palabras en su oído, y salían.

No hablaban con nadie al salir de la tienda del hombre. Solo tomaban sus cosas y partían.

Así el hombre que sabía recibía visitas durante todo el día.

A nadie se le negaba una entrevista.

Porque el hombre sabía.



Y los años pasaron.

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El hombre que sabía fue envejeciendo.

Y los viajantes seguían llegando, aún de todos lados, aún para saber, aún para hablar con el hombre, con el hombre que, según decían, sabía.

Y una noche el hombre que sabía miró al cielo.

Esa noche el hombre que sabía se fue a dormir.

La mañana siguiente el hombre no despertó y todos los que habían escuchado sus palabras en aquella tienda, lo supieron.

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